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martes, 22 de octubre de 2019

Un suspiro en medio de la eternidad


Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó;
son como unas cuantas horas de la noche.
Salmos 90:4 

La eternidad se refiere a aquello que no tiene ni principio ni final, podríamos definirlo como el tiempo mismo, que no tiene un comienzo ni un final; bíblicamente lo único de lo que se dice que no tiene ni principio ni final es Dios mismo, quien existe desde siempre y para siempre.

Si comparamos la vida del hombre, que vendrían siendo como mucho 70 u 80 años y en casos extraordinarios hasta 100 o algunos años más con los miles de millones de años del universo y con la eternidad, ¡Hasta la duración misma del cosmos es apenas un suspiro en medio de la eternidad!. Es por ello que la escritura dice que son "como mil años" un día para Dios, lo cual nos da la confianza de que Dios no cambia y disposición para cumplirlas siguen siempre frescas en su memoria.

sábado, 12 de octubre de 2019

¿Quiénes verán a Dios?


Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Mateo 5:8

La Biblia dice que Dios ama la justicia y la verdad, eso lo podemos constatar por lo que está escrito acerca de Jesucristo en los evangelios y el mensaje que éste predicaba, también vemos cómo en varias ocasiones está escrito que Dios habló con voz audible para afirmar que se hallaba complacido con su amado hijo, el cual le fue obediente en todo hasta la muerte.

Todo esto se encuentra registrado a fin de que nosotros podamos entender que si queremos ser hallados gratos a los ojos de Dios, debemos estar dispuestos a ser personas de bien, transparentes en todos nuestros asuntos y rectos en cuanto a nuestras palabras y manera de vivir, es por eso que en el pasaje que abre éste mensaje se afirma que quienes tienen corazón limpio verán a Dios.

¡Dios está con los que aman de verdad!

viernes, 11 de octubre de 2019

Cuestión de perspectiva


Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído, sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.
Santiago 1:25


Cuando empecé a estudiar la Biblia, en los tiempos de mi adolescencia, veía mi fe terriblemente afectada al toparme con la ley y toda la sangre que fue derramada por Dios mismo a causa de la desobediencia de los débiles humanos, llegué a pensar que era un abusivo que se aprovechaba de su poder para oprimir a la gente; no pasó mucho antes de que me encontrara con personas que pensaban igual.

Partiendo de éste hecho, es natural que muchos decidan alejarse de Dios, pero si analizamos de cerca las leyes y mandamientos de Dios, nos damos cuenta que la sangre que vemos en su Palabra son consecuencia de las malas decisiones de la gente; no obstante, Dios propone un estilo de vida diferente, basado en amarlo a él sobre todas las cosas y a los demás como a nosotros mismos; lo cual al ser puesto en práctica trae toda clase de bendiciones a nuestras vidas.

¡Dios se preocupa por nosotros!

miércoles, 9 de octubre de 2019

Promesas con condición


Multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo, y les daré todas esas tierras. Por medio de tu descendencia todas las naciones de la tierra serán bendecidas, porque Abraham me obedeció y cumplió mis preceptos y mis mandamientos, mis normas y mis enseñanzas.
Génesis 26:4-5


En los tiempos de Abraham, la importancia de una persona se medía por la cantidad de bienes que poseía, y como Dios tenía el propósio de fundar a partir de un solo hombre una grande e importante nación para que fuese su embajadora ante las demás naciones, era necesario que le diera muchísimas riquezas, de modo que fuese respetado en todas las naciones. No obstante, el hecho de que Dios tuviese esos planes con Abraham no significa que no estuviesen condicionadas, ya que si Abraham deseaba recibir esas bendiciones, era necesario que fuese obediente a Dios en todo.

La promesa que Dios hizo a Abraham y su cumplimiento nos sirve de ejemplo para recordarnos que Dios tiene grandes planes y propósitos con nosotros; pero así como con Abraham, el cumplimiento de éstas depende de nuestra obediencia a Dios y nuestra disposición a dejarnos llevar por él.

¡Dios respeta tus decisiones!